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lunes, 28 de agosto de 2017

Nace para luchar 1era Parte - Universidad de Chile


El largo recorrido del club Universidad de Chile hasta su debut en primera División, en mayo de 1938, se inicia en el fútbol escolar a fines del siglo XIX, con un equipo de alumnos del internado del Instituto Nacional, que cada vez fue ambicionando más. Así, como se presentó ese inicio, nadie se lo esperaba. Los primeros minutos del club Universidad de Chile en el campeonato de primera División convergían en un estallido de gol, una sorpresa mayúscula para quienes habían visto antes a este equipo lleno de entusiasmo, aunque carente de la técnica que lucían los profesionales más avezados. Sucedió un domingo, el 29 de mayo de 1938, para ser más exactos. Unas 800 personas se arrimaron hasta la cancha de los campos de Sports de Ñuñoa, apenas unas cuadras más hacia el norte de donde hoy se encuentra el estadio Nacional, interesadas en presenciar el arranque de la temporada y, de paso, echarle una mirada a este nuevo club que se sumaba a la categoría. el debut estaba fijado para las 14 horas, como preliminar de una jornada doble que se cerraba con el choque entre Unión española y Santiago Morning. al frente: Magallanes, el conjunto más linajudo de los albores del campeonato chileno, monarca de sus tres primeras ediciones, en 1933, 1934 y 1935, que ese día iniciaba el camino hacia la que sería su cuarta y última corona hasta aquí, ruta en la que sostendría una enconada disputa con audax Italiano.


Considerando los dotes del rival, que antes del pitazo inicial demostraba la caballerosidad imperante en esos tiempos al entregarle un pergamino al cuadro azul como reconocimiento de su estreno, nadie daba crédito suficiente a lo que se producía en la cancha. Más cuando miraban el reloj y se percataban de que apenas iban tres minutos. entrevero en el área de los albicelestes y, como resultado, un cabezazo de Juan Becerra rebota en el defensa Jorge Córdova y descoloca al portero Soto, cuya apurada intervención no puede impedir que se abra la cuenta a favor del club Universidad de Chile. El asombro se apoderaba de Ñuñoa. 


Mucho más allá del gol, de la emoción de partir esta nueva etapa del club superando circunstancialmente a uno de los favoritos, la mera presencia del conjunto universitario en el terreno de juego significaba la culminación de un largo recorrido, que quizás jamás imaginó llegar tan lejos y que puede rastrearse hasta la agonía del siglo XIX en el primer equipo escolar llamado Instituto Nacional Football club, creado en mayo de 1896 por el profesor de educación Física, Erasmo Arellano, a petición del rector Juan espejo Varas, y formado por alumnos de la institución.


La investigación del doctor eduardo Herrera celis, publicada en 1986, “Historia y efemérides del Internado F. c. y de la ‘U’”, presenta como el primer presidente al estudiante Jorge Westman y, también, a sus más habituales titulares: Jorge Tisca; pablo Imbert, Luis Orchard; césar Miranda, carlos Blanlot, Luis Marioti; roberto robotham, Julio Barrenechea, Luis Goetz, roberto Hembach y antonio rojo. Un año después, el nombre cambió a Internado Nacional Football club, dado que la mayoría de sus integrantes eran alumnos internos del Instituto Nacional. el 20 de mayo de 1902, con la fundación del Internado Nacional Barros arana, la institución deportiva pasa a depender de este establecimiento y a participar en amistosos, en eventos de la asociación Santiago (fundada en 1903) y en competencias interescolares, entre las que destacaba la asociación arturo prat (1905). 


En el debut contra Magallanes, la “U” forma con Eduardo Simian, en el arco; Ángel Miranda y Hermógenes Murúa, en defensa; Francisco Las Heras, Oscar Sánchez y Horacio Lira, en el mediocampo; Guillermo riera, raúl Davanzo, Jorge Góngora, Juan Becerra y eduardo Holzapfel, en ataque. La figura del equipo era el portero, quien en los encuentros preparatorios había confirmado su nivel excepcional, ese mismo que motivó a colo colo a pedir que se lo facilitaran para sus choques internacionales contra estudiantao de Sao paulo, el primer club brasileño que pisaba suelo nacional –como consignan las crónicas de la época– y Sao cristovao, para la inauguración del estadio Nacional, el 3 de diciembre de 1938. La formación azul presentaba una serie de variantes respecto de la que había disputado algunos amistosos y que despertó algunas dudas en los analistas. Así, frente a los carabeleros, Becerra asumió una posición más ofensiva ante el ingreso de Las Heras en el medio, mientras que la zona ofensiva sufrió varias modificaciones, entre las que destaca la ausencia de Víctor “cañón” alonso, el gran artillero que tendría el cuadro universitario en sus albores. Esas limitantes del cuadro azul quedarían expuestas rápidamente ante Magallanes, que no demoró en conseguir la paridad a través de un tiro de corta distancia de José Eduardo chamorro. Hasta ahí, en todo caso, la “U” hacía ver mal al Tricampeón, obligándolo a cambiar su tradicional juego de toque corto por el del pelotazo, que le era más característico a los azules. 




Nace para luchar - Parte 2 - Universidad de Chile


Los ex alumnos del Internado Barros arana F. c. se vuelven universitarios y muchos de ellos quieren armar un equipo para incorporarse a la asociación Santiago. a esa altura, ya se habían disputado los primeros clásicos universitarios contra la católica. La primera versión data del 1 de noviembre 1909, en la cancha del carmen del cricket club, ante 400 personas. La “U”, como se acostumbraba en la época, vistió de polera blanca (al igual que su rival) y pantalón negro (la Uc utilizó blanco). No hubo ganador, porque  la pelota se rompió cuando el marcador estaba 3-3 y no hubo manera de reemplazarla. el entusiasmo que despertaba el fútbol en los miembros del Internado F. c. lleva a que, el 25 de marzo de 1911, decidan ampliar el rango de movimiento del club. De esa forma, habrá un equipo que se mantendrá en las competencias escolares, mientras uno nuevo se inscribirá en torneos para adultos, deseo que se materializa al año siguiente, al incorporarse a la copa Unión, de la asociación Santiago. La presidencia la asumirá Carlos Fanta, estudiante de la “U” y uno de los próceres del balompié en el país, que fue arquero en el primer clásico universitario de 1909, técnico y hasta árbitro en la primera copa américa de 1916, además de periodista deportivo. a finales de la década se produciría una nueva reestructuración



El 27 de abril de 1919 se separan el Internado F. c. y el Barros arana: los escolares se mantendrán bajo el alero del establecimiento educacional, mientras que los adultos se independizan. Bajo esta nueva figura, lograría destacadas actuaciones en el primer lustro de los años 20, entre ellas los títulos de la copa Chile de 1921 y 1923. casi en paralelo, el primer día de ese mismo mes de abril de 1919 se crea la Federación Universitaria de Deportes, que incluye a diversas disciplinas, como el atletismo, el boxeo, el tenis, el tenis de mesa y el tiro al blanco. Tradicionalmente, el balompié había compartido jugadores y directivos con el Internado F. c., un vínculo que, años más tarde, sería clave en el surgimiento de la “U”. Aunque con el marcador empatado 1-1 se esperaba que el dominio de Magallanes se hiciera insostenible, en el inicio del segundo tiempo es la “U” la que cuenta con las mejores oportunidades para ponerse en ventaja. Sin embargo, el delantero Jorge Góngora no andaba en su día y desperdició un par de buenas ocasiones. el favorito debió mover algunas piezas y reorganizar su ataque para poder adueñarse de las situaciones más riesgosas. entonces, apareció el notable Eduardo “pulpo” Simian para hacer todo lo posible por evitar que su valla fuera mancillada por segunda vez. Sus atajadas no fueron pocas y los aplausos que recibía por ellas se reiteraban desde todos los rincones de los campos Sports de Ñuñoa. Las grandes tardes del guardavallas se reiterarían en el tiempo y, debido a eso, a nadie le extrañó que fuese el titular de la selección chilena que asistió al Sudamericano de Perú, en 1939. Sería el único evento en que defendería a la “roja” este ingeniero en minas, quien luego prefirió dedicarse a su carrera, la que en 1973 lo convertiría en gerente general de la empresa Nacional de petróleo (enap). 



En 1927, la Federación de Fútbol de Chile obliga a la fusión de las asociaciones existentes, agrupadas bajo el nombre Liga central de Football de Santiago, que luego volvería a llamarse asociación de Football de Santiago y que fue donde surgieron los equipos que provocaron el cisma hacia el profesionalismo en 1933. La considerable reducción de instituciones que implicaba esta amalgama llevó al Internado F. c. a buscar un socio para formar parte de este nuevo colectivo. Green cross fue la primera opción, pero este se excusa. así es como, ante la inminente posibilidad de la desaparición, echa mano al vínculo siempre existente con la Federación Universitaria de Deportes y deciden fundirse en un solo club. 



El 2 de mayo de 1927 se inscriben para participar de ese campeonato bajo el nombre de Internado-Fusionado-Universitario-Deportes. La ratificación de la unión se produce el 24 de mayo de 1927. en esa jornada se reunieron en la sede del Diario Ilustrado, en calles Moneda  y Morandé, los dirigentes de la Federación Universitaria, pedro Sainte Marie (presidente del club atlético Universitario), su hermano Darío Sainte Marie (Náutico Universitario), alfredo Nazar y Marcial Baeza (representantes de la Federación), junto con la directiva del Internado F. c., que realizaba su junta general anual, la que aprovecharon para proponer la fusión y el cambio de nombre. En la asamblea, el único orador fue el abogado arturo Flores conejeros, dirigente del Internado y alguna vez wing izquierdo suplente, quien apoyaba la mixtura entre las instituciones. La propuesta se aceptó de forma unánime y así se dio vida al club Universitario de Deportes. esta fecha marca el momento en que la casa de estudios pasa a participar de un certamen extrauniversitario, que justamente es la competencia de la que derivará el balompié profesional al cual los azules se adscribirán en 1938. al poco tiempo, el Universitario empieza a sumar símbolos a la institución al incorporar por primera vez una camiseta con el chuncho en el pecho, herencia del Náutico. 


La identificación por el color demoraría un poco más. La polera blanca, y pantalón y calcetas azules, que heredó del Internado F. c., se mantendrían hasta la década del 30, cuando se impondría definitivamente el azul claro en la camiseta.