
El largo recorrido del club Universidad de Chile hasta su debut en primera División, en mayo de 1938, se inicia en el fútbol escolar a fines del siglo XIX, con un equipo de alumnos del internado del Instituto Nacional, que cada vez fue ambicionando más. Así, como se presentó ese inicio, nadie se lo esperaba. Los primeros minutos del club Universidad de Chile en el campeonato de primera División convergían en un estallido de gol, una sorpresa mayúscula para quienes habían visto antes a este equipo lleno de entusiasmo, aunque carente de la técnica que lucían los profesionales más avezados. Sucedió un domingo, el 29 de mayo de 1938, para ser más exactos. Unas 800 personas se arrimaron hasta la cancha de los campos de Sports de Ñuñoa, apenas unas cuadras más hacia el norte de donde hoy se encuentra el estadio Nacional, interesadas en presenciar el arranque de la temporada y, de paso, echarle una mirada a este nuevo club que se sumaba a la categoría. el debut estaba fijado para las 14 horas, como preliminar de una jornada doble que se cerraba con el choque entre Unión española y Santiago Morning. al frente: Magallanes, el conjunto más linajudo de los albores del campeonato chileno, monarca de sus tres primeras ediciones, en 1933, 1934 y 1935, que ese día iniciaba el camino hacia la que sería su cuarta y última corona hasta aquí, ruta en la que sostendría una enconada disputa con audax Italiano.

Considerando los dotes del rival, que antes del pitazo inicial demostraba la caballerosidad imperante en esos tiempos al entregarle un pergamino al cuadro azul como reconocimiento de su estreno, nadie daba crédito suficiente a lo que se producía en la cancha. Más cuando miraban el reloj y se percataban de que apenas iban tres minutos. entrevero en el área de los albicelestes y, como resultado, un cabezazo de Juan Becerra rebota en el defensa Jorge Córdova y descoloca al portero Soto, cuya apurada intervención no puede impedir que se abra la cuenta a favor del club Universidad de Chile. El asombro se apoderaba de Ñuñoa.

Mucho más allá del gol, de la emoción de partir esta nueva etapa del club superando circunstancialmente a uno de los favoritos, la mera presencia del conjunto universitario en el terreno de juego significaba la culminación de un largo recorrido, que quizás jamás imaginó llegar tan lejos y que puede rastrearse hasta la agonía del siglo XIX en el primer equipo escolar llamado Instituto Nacional Football club, creado en mayo de 1896 por el profesor de educación Física, Erasmo Arellano, a petición del rector Juan espejo Varas, y formado por alumnos de la institución.

La investigación del doctor eduardo Herrera celis, publicada en 1986, “Historia y efemérides del Internado F. c. y de la ‘U’”, presenta como el primer presidente al estudiante Jorge Westman y, también, a sus más habituales titulares: Jorge Tisca; pablo Imbert, Luis Orchard; césar Miranda, carlos Blanlot, Luis Marioti; roberto robotham, Julio Barrenechea, Luis Goetz, roberto Hembach y antonio rojo. Un año después, el nombre cambió a Internado Nacional Football club, dado que la mayoría de sus integrantes eran alumnos internos del Instituto Nacional. el 20 de mayo de 1902, con la fundación del Internado Nacional Barros arana, la institución deportiva pasa a depender de este establecimiento y a participar en amistosos, en eventos de la asociación Santiago (fundada en 1903) y en competencias interescolares, entre las que destacaba la asociación arturo prat (1905).

En el debut contra Magallanes, la “U” forma con Eduardo Simian, en el arco; Ángel Miranda y Hermógenes Murúa, en defensa; Francisco Las Heras, Oscar Sánchez y Horacio Lira, en el mediocampo; Guillermo riera, raúl Davanzo, Jorge Góngora, Juan Becerra y eduardo Holzapfel, en ataque. La figura del equipo era el portero, quien en los encuentros preparatorios había confirmado su nivel excepcional, ese mismo que motivó a colo colo a pedir que se lo facilitaran para sus choques internacionales contra estudiantao de Sao paulo, el primer club brasileño que pisaba suelo nacional –como consignan las crónicas de la época– y Sao cristovao, para la inauguración del estadio Nacional, el 3 de diciembre de 1938. La formación azul presentaba una serie de variantes respecto de la que había disputado algunos amistosos y que despertó algunas dudas en los analistas. Así, frente a los carabeleros, Becerra asumió una posición más ofensiva ante el ingreso de Las Heras en el medio, mientras que la zona ofensiva sufrió varias modificaciones, entre las que destaca la ausencia de Víctor “cañón” alonso, el gran artillero que tendría el cuadro universitario en sus albores. Esas limitantes del cuadro azul quedarían expuestas rápidamente ante Magallanes, que no demoró en conseguir la paridad a través de un tiro de corta distancia de José Eduardo chamorro. Hasta ahí, en todo caso, la “U” hacía ver mal al Tricampeón, obligándolo a cambiar su tradicional juego de toque corto por el del pelotazo, que le era más característico a los azules.
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