La formación de la “U” que enfrentó a Palestino en el Estadio Nacional, el 28 de julio de 1957. Arriba: Carlos Poretti, Oscar Gaggino, René Pacheco, Hugo Núñez, Sergio
Navarro y Salvador Arenas; abajo: Braulio Musso, Osvaldo Díaz, Norberto Ferrari, René Meléndez y Leonel Sánchez.
La política deportiva institucional empezó a demostrar coherencia y hacía soñar con un futuro mejor: a principios de 1955, las crónicas de la época señalan que todas las series menores de la “U” marchaban invictas tras disputar las primeras seis fechas. El devenir del equipo adulto, en tanto, no era tan positivo. la campaña anterior había sido más que difícil. luego de apenas ocho duelos disputados, Jorge ormos deja la banca azul. ante la emergencia, el directorio encabezado por Eugenio Velasco recurre a alguien de la casa. le piden a un jugador acosado por las lesiones que se acercaba al final de su trayectoria profesional que se haga cargo de la tarea de reemplazar al húngaro: luis “Zorro” Álamos, un chañaralino que llegó al club a instancias de luis Tirado y que fue ubicado como zaguero central por Scopelli, hacía sus primeras armas como estratega sin retirarse aún de la práctica activa del fútbol. Profesor normalista, su vocación era la docencia, y lo demostraría en los 23 partidos que le tocó estar al mando de la cabina técnica del primer equipo durante ese período.

El “Zorro” Álamos, técnico del título de 1959, en plena celebración tras el triunfo por 2-1 sobre Colo Colo, en partido de definición.
La primera prueba del “Zorro” como entrenador no resultó sencilla, pues debió jugar la liguilla del descenso, tras terminar 12º. En 1955, Álamos deja definitivamente la actividad, pero también la banca del plantel de honor, para abocarse a ser la cabeza del proyecto de menores del club, en el cual ya estaba –hace rato– profundamente involucrado a instancias del doctor Sierra. Mientras, Tirado comenzaba su tercera aventura como DT azul. Sería ese año cuando debutaran en el profesionalismo Sergio Navarro y rené Pacheco, otros dos frutos de la cantera. la campaña volvería a generar ilusión de un futuro mejor, al rematar igualada en la segunda posición del torneo. No obstante, la irregularidad reaparecería al año siguiente. o, por lo menos, la estadística así lo hacía ver: una undécima posición no daba para celebraciones. aunque, en realidad, a esas alturas se terminaba de fraguar un salto de calidad inédito. Con Álamos en la banca, y ante la retirada del doctor Mario ibáñez, el “Zorro” comienza a cosechar. En el arco quedaría rené Pacheco, pero el DT haría debutar a un promisorio Manuel astorga.

En la delantera, en tanto, en la derrota por 2-0 ante audax italiano, jugaba el primero de los 291 partidos que disputaría Carlos Héctor Campos Silva con la única camiseta que supo vestir junto a la de la Selección de Chile. Con 19 años, el 11 de noviembre de 1956, en la penúltima fecha, el “Tanque” empezaría a hacerse un rostro emblemático. otra señal auspiciosa fue en el torneo de 1957 ganado por audax. la “U” de Álamos remató segunda a solo tres puntos. leonel fue el goleador de la temporada azul con 14 tantos, dos más que el argentino Norberto Ferrari, su compañero de ataque. Ese año se sumaba a las filas laicas el experimentado rené Meléndez, proveniente de Everton. Ese mismo año, ante Unión Española, en el empate 1-1, la conquista fue marcada por Carlos Campos, quien iniciaba así su camino a convertirse en el artillero histórico del club. El 30 de noviembre, en la misma cancha donde se estrenó en el profesionalismo, gritaba el primero de 199 tantos que celebraría el emblemático “Tanque”.

En 1958, debutaban Carlos Contreras y luis Eyzaguirre. ambos comenzaban a abrirse paso en un equipo que seguía siendo una fuerza emergente. la temporada empezaba con una gira por Bolivia, donde los resultados serían promisorios triunfos por 5-0 y 3-1 sobre The Strongest y Bolívar, además de un empate sin goles ante Jorge Wilstermann. Todo indicaba que el alza demostrada el año anterior tendría sustento en el torneo local que pronto comenzaría. Y así fue. El buen juego los llevó a rematar en el cuarto puesto igualados con Palestino, y a solo tres puntos de Santiago Wanderers, que levantaba su primer trofeo como campeón nacional.
Aun así, era una eternidad de 18 años sin ningún título. Por momentos, tanta siembra, tantas apuestas a futuro no parecían suficiente consuelo. En casi dos décadas, los hinchas azules habían visto cómo sus tradicionales rivales sumaban varias coronas. las alegrías, sin embargo, parecían estar a la vuelta de la esquina.
Por lo pronto, los irregulares resultados de cada temporada hasta la aparición del “Zorro” en la banca del primer equipo comenzaban a quedar en el olvido. El doctor Sierra ya era presidente del club, y su ambicioso e integral plan de series inferiores comenzaba a dar frutos. Una institución tan grande, que seguía creciendo en arrastre e incondiconalidad de sus hinchas, no merecía tanto castigo como eran casi dos décadas sin títulos. Un período en que el club, sus jugadores y sus fanáticos terminaron de forjar su temple, de entender que el sufrimiento estaba incorporado en su genética, pero también que el éxito es posible y que no siempre es solo celebrando un triunfo deportivo. lo importante no era únicamente la victoria, también el camino que se recorre hacia ella. los valores se instalan en un lugar de privilegio en la institución. Y no porque no se otorgue relevancia a los trofeos, pero no todo va en títulos. De cualquier modo, tanto sacrificio tendría su recompensa.